
El mar
Nada como comer con vistas al mar. Terraza al sol, sombrillas para los de sombra y un salón acristalado que mira a la orilla.
Con los pies en la arena
Innovar también es saborear lo inesperado.
Pies en la arena. Arroz al centro. Mar, fuego y creatividad. Otra copa, sin mirar el reloj. La brisa de la tarde. Y tú, que te quedas.
Cuando el producto es así, solo queda disfrutarlo.
La carta
Como las de casa, pero con vistas al mar.
Mínimo dos personas. precio por persona
Un final dulce que se recuerda.
S/M: según mercado. Si tienes alguna alergia o intolerancia, pregúntanos y te contamos qué lleva cada plato.
Destacados

Atún en tres texturas. Un viaje de sabor en una sola paella.

El atún apenas marcado, sobre un arroz que se come a cucharadas.

Olvídate de lo tradicional: esta fideuá juega en otra liga.

Carrillera ibérica o puntillitas fritas. ¿Con cuál te quedas?

Sellado por fuera, rojo por dentro y con su cebolla.

Crujientes, fríos y con anchoa del Cantábrico. Lo sencillo, bien hecho.

Pollo crujiente, parmesano y la salsa de la casa.

Lo que traiga el mar esa mañana, al horno y con sus panaderas.

Como las de casa, pero con vistas al mar.

¿Eres del team revuelto? Aquí te vas a hacer.

Fresquita, con gamba y picadillo por encima. Verano en cuchara.

Esponjosa, con ese toque de siempre que te hace cerrar los ojos.

Cremoso y crujiente a la vez. Suave, goloso y sin remordimientos.
La casa

Nada como comer con vistas al mar. Terraza al sol, sombrillas para los de sombra y un salón acristalado que mira a la orilla.

Materia prima fresca y local, arroces con carácter y platos que se atreven. Lo mejor del mar y la tierra, servido en tu mesa.

Zona chill out, música que acompaña el sonido del mar y tardes que se alargan sin que nadie mire el reloj.
Un día en Inesperado






Reserva
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